
Estaba limpiando mi espacio, saque los jeans sucios, las pelusas y el polvo, debajo de la cama encontré una carta tuya, un poco cansado la extendí, la leí y descubrí que ya no estás más aquí, sin pensarlo seguía viviendo con la suciedad de tu recuerdo y de golpe sentí la alegría de no tenerte a mi lado, y ahora que ya tengo la bolsa de basura llena, saldré al jardín a tirarla y a renovar el mundo que afuera espera, a pintar de azul aquel cielo que con tu mala intención manchaste de gris, beberé agua transparente y dejaré correr la que bebiste, por fin abro los ojos y trato de ser capaz de mirar las pupilas de alguien especial, alguien más, diferente al mundo al cual me creí acostumbrado y tan natural que confiare en su realidad, en la belleza nata que respirara su propia alma, de la inmensidad humana aparecerá y sin saber quiénes éramos estaremos juntos tratando de caminar , si no es de la mano al menos hacia la misma dirección, apuesto todo a ese nuevo aire, el olor de la ilusión me hace temblar de ansiedad por vivir poco a poco y todas las experiencias que veo llegar . Voy flotando y dejando en un beso mi esencia, mirando hacia el fondo de las cosas me doy cuenta que cuando entregas tu tiempo por dulzura y amor el mismo tiempo deja de existir, y el espacio compartido es más grande, más lleno de luz, el cielo está cerca y el dolor empieza a enterrarse
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